
La primera vez que vi Jhony Orozco fue la última. Fue mi hermana quien me llevó a verlo. Mi hermana, aunque me cueste reconocerlo, le encantaba la música chicha, yo aunque sabía quien era Jhony, no era fanática de aquellos ritmos, pero accedí acompañarla. Era muy de mañana cuando mi hermana me llevó a ver Jhony. Salimos de la casa sin desayunar y llegamos a nuestro destino, La plaza de Acho. El enorme coloso se encontraba abarrotado por enormes filas que esperaban su turno para ver a ese ídolo musical. Cuando nos tocó el turno, nos acercamos con reverencia, para ver lo que quedaba d él. No pudimos ver su rostro, ni aquella sonrisa que lo caracterizaba .Su cuerpo calcinado se hallaba encerrado dentro de un ataúd. Estaba muerto, pero evidente que para sus seguidores, siempre sería inmortal.
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