viernes, 18 de septiembre de 2009

TEXTO 4

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA


El día en que lo iban a asesinar, Francisco Espinoza, se levantó a las 6.30 de la mañana, para esperar el avión que traería de vuelta a su hija Beatriz de los Estados Unidos, después de 7 años. Había soñado con los maravillosos paisajes de la sierra de Chaná, corriendo y saltando detrás de las ovejas, como cuando era un niño, pero al despertar sintió que enormes gotas de granizos caían sobre sus orejas. “Siempre soñaba con la sierra y decía que quería morir allá”, me dijo Lucila Mena, su fiel esposa, recordando con tristeza ,10 años después los detalles de aquel viernes horrendo.

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